En la Fundación Franciscana entendemos la salud como algo más que la ausencia de enfermedad: es bienestar integral, físico, emocional y comunitario. Durante 2025, cada espacio se convirtió en un lugar para sanar, prevenir y acompañar. Porque cuidar la vida es también construir vínculos que sostienen.
Este año, las reuniones de equipo fueron mucho más que espacios de trabajo: se transformaron en lugares de autocuidado y sostén. Rentados y voluntarios compartieron experiencias, se escucharon y se reconocieron como parte de un todo.
En una reunión de mitad de año entre las sedes de Buenos Aires, se trabajó sobre los 18 años de historia de la Fundación de la mano de un gran amigo, psicólogo y arteterapeuta, Nico Obiglio, que nos invitó a recorrer los distintos momentos y aprendizajes según el tiempo en que cada persona se fue sumando. Este ejercicio permitió reconocernos en un camino compartido y habilitó que cada sede pueda preguntarse cómo caminar hoy en esa misma clave.
La virtualidad también abrió la posibilidad de compartir formaciones entre todas las sedes, fortaleciendo el intercambio y el aprendizaje colectivo. A lo largo del año, las reuniones entre coordinadores de sede, con la coordinación institucional y entre los distintos ejes, se sostuvieron como espacios de cuidado, escucha y acompañamiento mutuo, incluso en contextos de cambios en los equipos, que pudieron transitarse de la mejor manera posible, garantizando la continuidad de la tarea
.
Una demanda creciente que nos encuentra presentes
- En Lomas de Mariló, Moreno: Tejiendo redes de palabra y cuidado.
El Programa de Psicología abrió tres talleres para familias que marcaron la diferencia: cómo usar las pantallas de manera saludable, cómo hablar de sexualidad con sus hijos/as y cómo acompañar frente al bullying. Además, se conformaron tres espacios grupales: niños/as, preadolescentes y adolescentes encontraron en sus espacios grupales un lugar de pertenencia.
En Estimulación Temprana, las madres del grupo terapéutico mostraron un compromiso admirable, sosteniendo la participación y creando redes de apoyo. También acompañamos a familias históricas que, en medio de la vulnerabilidad, retomaron el vínculo con la Fundación.
- Ejército de los Andes: Un hito para las adolescentes.
Este año celebramos la apertura del primer taller para adolescentes mujeres en la sede.
Es un paso fundamental para brindar un espacio de confianza y cuidado específico para ellas. Además, la referencia de nuestro equipo de psicología en el barrio creció notablemente: a través de las admisiones y de la respuesta ante situaciones emergentes, más familias se sumaron a la propuesta de la Fundación, reconociendo en nosotros un lugar seguro.
En la misma sede, en conjunto con la SAPS (Servicio de Área Programática y redes en Salud) del Hospital Dr. Carlos Bocalandro, llevamos adelante una Jornada Integral de Salud, acercando servicios esenciales a las familias del barrio. Se realizaron controles de TA y glucemia, asesoramiento de IOMA, revisión odontológica para adultos y niños, actualización de la libreta AUH y aplicación de vacunas de calendario.
Estos espacios de prevención y cuidado permiten garantizar el acceso a la salud, acompañando tanto a la infancia como a los adultos, y fortaleciendo nuestro compromiso de estar presentes donde más se necesita.
En la misma sede, en conjunto con la SAPS (Servicio de Área Programática y redes en Salud) del Hospital Dr. Carlos Bocalandro, llevamos adelante una Jornada Integral de Salud, acercando servicios esenciales a las familias del barrio. Se realizaron controles de TA y glucemia, asesoramiento de IOMA, revisión odontológica para adultos y niños, actualización de la libreta AUH y aplicación de vacunas de calendario.
Estos espacios de prevención y cuidado permiten garantizar el acceso a la salud, acompañando tanto a la infancia como a los adultos, y fortaleciendo nuestro compromiso de estar presentes donde más se necesita.
- La Teja: El valor de la integralidad.
Se destacó la apertura del espacio de escucha individual para adolescentes que participan del programa de Adolescentes. Esta posibilidad permitió ofrecer respuestas integrales a las demandas de las familias, trabajando de manera articulada entre el Programa de Psicología, los adultos referentes y el Equipo Social.
También fue muy significativo el sostén del espacio grupal de mujeres, caracterizado por la constancia de sus participantes. El año cerró con un encuentro de Biodanza, que funcionó como ritual de cierre, consolidando un espacio deseado, demandado y necesario para la comunidad.
- Las Quintas: Mujeres que se sostienen.
En un año de contextos difíciles, el espacio de mujeres fue el faro en la sede. Allí, el acompañamiento mutuo y la contención permitieron transitar las dificultades con la fortaleza que solo da el saberse junto a otras.
- Las Quintas: Mujeres que se sostienen.
En un año de contextos difíciles, el espacio de mujeres fue el faro en la sede. Allí, el acompañamiento mutuo y la contención permitieron transitar las dificultades con la fortaleza que solo da el saberse junto a otras.
- San Juan: Talleres para prevenir y cuidar.
Los talleres comunitarios fueron respuesta frente a situaciones que fueron emergiendo en el barrio, trabajando la prevención y la promoción de la salud. Cada encuentro fue una oportunidad para decir: “No estás solo, estamos caminando juntos”.
- En el marco de estos talleres en la sede San Juan, tuvimos el enorme gusto de realizar un Curso de RCP para niños/as, una jornada donde los/as más chicos/as aprendieron jugando y participando como actuar ante una situación de emergencia: pedir ayuda, llamar al 107 y realizar maniobras básicas de RCP adaptadas a su edad. Agradecemos a la Dra. Sofía Nievas por su compromiso y por acercarnos esta valiosa propuesta, y a los/as voluntarios/as que acompañaron con tanto entusiasmo.
- En el marco de estos talleres en la sede San Juan, tuvimos el enorme gusto de realizar un Curso de RCP para niños/as, una jornada donde los/as más chicos/as aprendieron jugando y participando como actuar ante una situación de emergencia: pedir ayuda, llamar al 107 y realizar maniobras básicas de RCP adaptadas a su edad. Agradecemos a la Dra. Sofía Nievas por su compromiso y por acercarnos esta valiosa propuesta, y a los/as voluntarios/as que acompañaron con tanto entusiasmo.
- El arte también es un refugio
En el espacio de Arteterapia, en Lomas de Mariló, Moreno, crear es mucho más que hacer arte.
Es compartir, escuchar, expresar lo que cuesta decir con palabras y encontrarse con otros/as en un clima de confianza.
Las voces de quienes participan nos recuerdan el valor de estos espacios: el compañerismo, el acompañamiento y ese “mundo aparte” que se construye encuentro a encuentro.
Gracias a Doris, voluntaria del espacio, por sostener este camino con sensibilidad y presencia.
- El espacio de tutorías del programa de Jóvenes.
La propuesta consiste en un encuentro mensual entre personas voluntarias adultas y participantes, generando un vínculo de acompañamiento cercano y sostenido en el tiempo.
Es un espacio de confianza donde se habilita la palabra, la escucha y el intercambio sobre aquello que atraviesa la vida cotidiana: inquietudes, decisiones, proyectos, dudas o simplemente la necesidad de ser escuchado/a.
Desde este vínculo, se fortalece la salud emocional y el desarrollo personal, promoviendo referentes significativos que acompañan los procesos de crecimiento.
- El espacio de tutorías del programa de Jóvenes.
La propuesta consiste en un encuentro mensual entre personas voluntarias adultas y participantes, generando un vínculo de acompañamiento cercano y sostenido en el tiempo.
Es un espacio de confianza donde se habilita la palabra, la escucha y el intercambio sobre aquello que atraviesa la vida cotidiana: inquietudes, decisiones, proyectos, dudas o simplemente la necesidad de ser escuchado/a.
Desde este vínculo, se fortalece la salud emocional y el desarrollo personal, promoviendo referentes significativos que acompañan los procesos de crecimiento.
- En Ejército de los Andes, el grupo de Adultos Mayores volvió con más fuerza este año:
Un espacio que nació por pedido de las propias vecinas y vecinos, que buscaban un lugar para encontrarse, compartir y sentirse acompañados.
Se reúnen dos veces por semana y participan de propuestas que fortalecen cuerpo, mente y vínculos: desde talleres de memoria y psicomotricidad (junto a la Universidad de Tres de Febrero), hasta espacios de relajación, momentos de escucha, meriendas compartidas y talleres abiertos como Habilidades Digitales en articulación con PAMI.
Más que un programa, es un lugar donde las personas mayores pueden hablar de lo que viven, sentirse contenidas y encontrar herramientas frente a situaciones difíciles que atraviesan en su día a día.



